1.1 Introducción
Las letras nos envuelven con velos etéreos y aromas lujuriantes, nos infunden valentía de héroes y pasión de aventureros, nos regalan inocencia y ternura, nos estremecen con temores sutiles o terror descarnado. Haciéndonos partícipes y protagonistas, nos embriagan con historias atemporales y vidas imperecederas. Las letras son mágicas. Así lo atestiguan las musas griegas que desde allá, en el Olimpo, continúan con su eterna misión de inspirar las almas de los hombres que indiferentes e ignorantes de su existencia se atribuyen, egoístamente, la creación de sus obras. Pero nosotros, conscientes de su imperceptible pero certera presencia, apelamos hoy a ellas para que depositen en nosotros aquella magia creadora que nos permita trasladarnos al inicio de los tiempos. Y allí, en un mundo infantil y salvaje, analfabeto y aislado, donde no hay mas forma de transmitir enseñanzas y perpetuar conocimientos que las palabras, intentar imaginar los orígenes de la literatura.
"Hace muchos, muchos años, en el albor de los tiempos, los primeros hombres, emergiendo de la noche eterna, se desplazan por inexplorados senderos en busca de climas amables, aguas claras y suelos fértiles. Hombres y mujeres caminan siguiendo el llamado de sus corazones que los incita a continuar la búsqueda de aquella tierra desconocida que los acoja y al que puedan llamar algún día hogar. Y mientras caminan bajo el mismo sol que hoy nos alumbra, ríen o lloran, se emocionan, se enfadan o se alegran, se enamoran, se desilusionan, temen, vencen el temor y sin saberlo quizás, sueñan el mismo sueño de los que los precedieron y de los que vendrán: la inmortalidad. Llevan a cuestas unas pocas pertenencias y quizás entre ellas un pequeño objeto que perteneció a una madre, que recuerda un primer beso o alguna hazaña. Avanzan con paso tranquilo respetando el andar de los niños y ancianos. Parten de madrugada, y si a su paso encuentran un sitio seguro, permanecen en él durante algunas jornadas. Los hombres salen de caza o pesca. Las mujeres recolectan frutos y sin descuidar sus quehaceres comentan las pequeñas anécdotas cotidianas. Apartadas de las mayores, algunas jóvenes, en voz baja, intercambian confidencias. Al atardecer la actividad decae invitando al recogimiento. Los colores lentamente se difuminan y el crepúsculo deja paso a la oscuridad. Sentados en torno al fuego, sobre una tierra extraña, aquellos primeros hombres sienten la comunión de sus almas y que allí, en aquel círculo, está su hogar. Los niños batallan contra el sueño mientras escuchan, una vez más, la historia de sus orígenes, de sus dioses, de sus héroes. Y así, en aquellas noches estrelladas, en un lugar sin nombre, aquel grupo de piel morena y movimientos toscos, parirá las primeras historias, historias que sus descendientes repetirán a sus hijos y luego éstos a sus hijos, en una cadena sin fin, hasta que quizás, venciendo al tiempo, lleguen algún día hasta nosotros.".
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Prohibida su reproducción sin previa autorización del autor.
El texto educativo Los Laberintos del Cuento está inscrito en el Registro de Propiedad Intelectual de Chile (Nº 183395). Si deseas reproducirlo con fines no comerciales envíanos un e-mail a tallerlaotraorilla@gmail.com.
Texto: Los Laberintos del Cuento
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Texto: Los Laberintos del Cuento
Autor: Mª Teresa Espinoza González, Gloria Alegría Ramírez
Fuente: Taller Literario La Otra Orilla
http://tallerliterariolaotraorilla.blogspot.com/
Fuente: Taller Literario La Otra Orilla
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